jueves, 6 de mayo de 2010

Blanca Cotta: cocina, humor y amor




Ella es más que una cocinera: es un emblema del mundo de la cocina en los medios gráficos y ha recorrido un largo camino que incluyó la TV. En nuestra edición aniversario, les regalamos una entrevista con una invitada de lujo: Blanca Cotta.


Anote esta receta: Para hacer una “Blanca Cotta” necesitamos humor, un espíritu incansable, poesía, algo de desorden, una familia grande y mucho amor, como ingredientes fundamentales. Hornee un ratito… y ¡Glup! Diría la protagonista de este plato. Con un extenso recorrido por la gráfica y la TV, Blanca, el referente indiscutido de la gastronomía familiar, sigue amasando anécdotas y regalándonos recetas para compartir, desde su sección de cocina en la revista VIVA cada domingo, el suplemento Ollas y Sartenes o su último coleccionable. Admirada y respetada, su forma de cocinar, mezcla de poesía, caricaturas y aroma a ‘casero’; lo que le dio un lugar preferencial en el universo de la cocina y en los corazones de cientos de lectores.


¿Cómo surgió la cocina en su vida?


Por casualidad. Jamás pensé que mi destino sería la cocina. Me recibí de maestra, con medalla de oro, que después se puso verde con el tiempo (risas). Después seguí el Profesorado de Letras, en la Escuela Normal Nº1 en Buenos Aires.

Siempre me gustó la cocina porque mamá cocinaba muy bien. Me encantaba verla cocinar y por supuesto, probar lo que hacía. Con mi hermano mellizo nos desvivíamos por raspar la olla donde hacía el dulce de leche… Yo no ayudaba mucho, miraba… y comía. Era golosa desde chica (risas).


¿Cuándo incursionó en el periodismo?


¡Es muy larga mi historia! Cuando yo daba clase como profesora, se pagaba muy poco… mi hermano Juan Ángel, trabajaba con Muchnik Editores. Y un día me dijo que en la revista “Mucho Gusto” precisaban una secretaria de redacción, y yo no tenía idea de periodismo, pero necesitaba trabajar.  Recuerdo que Jacobo Muchnik me entrevistó y me hizo un test donde preguntaba cosas como si mis hijos me obedecían… ¡algo muy extraño! Pensé, “para qué me pregunta todo esto”, y terminó siendo una especie de test psicológico, y entré a trabajar con ellos. El aprendizaje fue sobre la marcha, yo digo que fue por osmosis (risas). Me entregaron el trabajo como un hierro candente entre las manos. Trabajé con un equipo muy lindo.


¿Y cómo llega a la TV?


Cuando en los ‘60 aparece la televisión, deciden presentar un proyecto para llevar el modelo de la revista a la tele. Me preguntaron si me animaba a guionar y yo dije ‘¡¡siiii!!’, siempre me gustaron los desafíos. Pensé que hacer un libreto de tele sería similar a hacer el desarrollo didáctico de un plan de clase. Así armé mi primer guión, que fue aprobado, y nació el programa “Buenas tardes, mucho gusto”.


Después de la gráfica y la tv, ¿Cuándo llega a las revistas con su sección de cocina?


Pura casualidad. En el programa, uno de los gerentes era el director de Clarín Rural, y me dijo si me animaba a hacer una receta para el suplemento, haciendo la columna “Para la Patrona”. Cuando surge la revista VIVA, Marta Baines era la encargada de la sección cocina y se va, así es que me ofrecen si yo quería hacerla, porque ya estaba con cocina en el suplemento… Fueron todas oportunidades, el destino… ¡nunca fui a pedir nada!


¿Cuándo considera que su trabajo como cocinera se profesionalizó?


Yo nunca me consideré profesional de la cocina… soy una ‘aprendiza’ constante, ¡como esos alumnos que nunca terminan la carrera! Nunca se termina de aprender.


¿Cómo definiría su estilo, que es una fusión de poesía y del acto de dar amor que es  cocinar?


Diría que es la cocina familiar, la de todos los días. Yo sería incapaz de tener un restaurant, de cocinar para desconocidos… Cocinar para mimar a mi familia y amigos, es lo que me importa, es dar amor.


EL BOLETIN


Ph. Gentileza Clarín

fuente:
http://www.danieladini.com/263/blanca-cotta-cocina-humor-y-amor/