martes, 10 de marzo de 2015

Hay formas y formas de ahorrar manteca







… pero la única efectiva es no comprarla. Como de ninguna manera quiero atacar a tan rico producto, base de numerosas exquisiteces, me limito a sugerirle: aunque sea una vez cada tanto… ¿por qué no ensaya repostería con aceite? La cocina centroeuropea tiene fabulosas recetas. La cocina norteamericana, también. No recuerdo en este momento por qué continente anduvo mi tijera; pero sí puedo asegurarle es que esta torta salió fabulosa, económica y “apta para todo público” (Néstor Tato). Bien decía Pitágoras que “El poder habita cerca de la necesidad” ¿No llegó a juntar 840 pesos para el pan de manteca? Entonces mida ¼ de taza de aceite sin mezcla de oliva y haga al pie de la letra todo lo que le digo: disuelva ¼ de taza de cacao en un poco más de ¼ de taza de agua caliente y déjelo enfriar. Aparte, tamice 7/8 de taza de harina, 7/8 de taza de azúcar, 1 ½ cucharaditas de polvo para hornear y apenitas de sal. Ponga todo en un bol, haga un hoyo en el centro y coloque en él: aceite, 4 yemas sin batir, el cacao disuelto y un poco de esencia de vainilla. Y bata bien hasta que todo esté lisito y haga blú, blú, blú (también puede hacer gló). Por  otra parte (“Tened paciencia y tendréis ciencia” GRACIAN) bata las 4 claras sobrantes más ¼ de cucharadita de cremor tártaro, hasta que tengan punto de nieve bien firme (Deseo confesarle que, a falta de cremor tártaro yo usé otro tanto de polvo para hornear…). Y entonces póngase el gorro blanco de lujo porque aquí viene el secreto del éxito: vuelque el batido de yemas en una capa finita sobre las claras y envuélvalas como si diera vuelta a la cuerda con cámara lenta. Repita así la operación SIN MEZCLAR NI BATIR para que las preparaciones no pierdan volumen y queden suficientemente aireadas. (¡Ufa con las exquisiteces!) Entonces vuelque en un molde SIN ENMANTECAR NI NADA DE NADA  y cocine en horno precalentado a temperatura regular hasta que este cocida como cualquier torta. Pero para desmoldarla… STOP! Invierta el molde sobre los bordes de dos recipientes de modo que “quede en el aire” y deje escapar libremente el vapor. Recién cuando se enfríe pase un cuchillo por el contorno, de vuelta y exclame libremente “¡Oh!...” El aterrizaje será perfecto. Quedará luego en sus manos vestirla con alguna cubierta o rellenarla con lo que se le antoje. Ahora sí: pruébela. ¿Verdad que es mejor ensayar cosas nuevas que protestar contra los precios? “Más se consigue con la dulzura que con la violencia” (LA FONTAINE). (¿Y POR QUÉ NO YO?).