domingo, 7 de abril de 2013

Millasas



1.       Estire finamente un trozo de masa de hojaldre y forre con ella moldecitos para tarteletas, profundos, de 4 ó 5 centímetros de diámetro, previamente enmantecados y enharinados.
2.       Pinche la masa totalmente con un tenedor. Reserve.
3.       Ponga en una cacerolita 3 yemas, 3 cucharadas al ras de harina y 200 gramos de azúcar molida. Mezcle bien. Únale medio litro de leche fría.
4.       Agréguele la cáscara amarillita de un limón y ponga sobre el fuego revolviendo con batidor hasta dispersar la harina.
5.       Reemplace el batidor de alambre por la cuchara de madera y siga cocinando (y revolviendo sin cesar) hasta que la crema espese bien y no se le sienta gusto a harina.
6.       Vuelque en un bol y tape con papel film. Deje enfriar.
7.       Perfume la crema con Grand Marnier o algún licor con gusto a naranja ¡el que usted elija!
8.       Mientras la crema se enfría, pique finamente 3 cáscaras de naranja abrillantadas bien tiernitas y remójelas en el licor que utilizó para la crema anterior.
9.       Distribuya en el fondo de cada tarteleta forrada con hojaldre un zócalo de cascaras picaditas y bien borrachitas.
10.   Tape las cascaritas con la crema pastelera fría.
11.   Apoye las tarteletitas así armadas, sobre una placa y cocínelas en horno caliente primero (para que la masa se cocine) y suave después, hasta que el relleno esté firme y consistente.
12.   Al retirarlas del horno, espolvoréeles la superficie con azúcar impalpable. Déjelas enfriar.
13.   Recién cuando se enfríen desmóldelas y sirva.