jueves, 24 de febrero de 2011

La cuadratura de la manzana


Cuando usted tenga la buena intención de hacer régimen y compre manzanas para compota y haga compota y a la semana descubra que la compota todavía esta en la heladera, sin tocar… ¡conviértala en los cuadrados de manzana mas deliciosos del mundo! La compota, agradecida. “Precisamente porque el Destino es inmutable, la suerte depende de nosotros mismos.” (A. MAUROIS).

Corte sobre la mesa, con dos cuchillos, 1 taza y media de harina, ½ taza de azúcar negra, ½ taza de azúcar molida, 100 gramos de manteca bien fría, ½ cucharadita de canela y un poco de sal. Cuando todo esté convertido en arena simil Necochea, divida el granulado en dos partes y reserve una. Agregue luego a la otra: 1 cucharadita de bicarbonato de soda (o polvo para hornear), 1 huevo y apenitas de leche, como para obtener una pasta blanda como plastilina. Entonces sí: coloque esta pasta sobre una asaderita enmantecada y enharinada y, con la punta de los dedos bien enharinados (como si estuviera bailando ballet) vaya estirando la pasta hasta forrar la base del recipiente. Acto seguido vuelque sobre la masa esa compota de manzanas, deshecha, bien azucarada y espesa, formando una capa de 1 cm. de espesor. Y baje el telón cubriendo toda la superficie con el granulado reservado. “El arte de la escena no consiste en otra cosa sino en que parezca que improvisamos lo que hemos aprendido de memoria”. (COQUELIN). La cocción se realiza en horno caliente, hasta que la superficie está bien crocante. Y los aplausos comienzan cuando, tibia, la torta se corta en cuadrados y se acompaña – si le gusta – con un buen copo de crema Chantilly.