jueves, 13 de agosto de 2015

Dulce de leche con porotos







Por mi parte, reconozco que en este rubro de los dulces nuestra industria nacional merece 10 puntos. Pero a veces uno siente nostalgias de la niñez, de la época en que toda la casa olía a dulce de leche (y yo me portaba bien para que mamá me dejara la “raspa” de una cacerola enorme…). La fórmula de mamá era infalible: un kilo de azúcar por cada 4 litros de leche, más una chaucha de vainilla y un poquito de bicarbonato para darle color, todo hervido sobre fuego de brasas hasta que tuviera aspecto de dulce de leche liviano, pues al enfriar se espesaba. Pero luego descubrí que cada familia tiene su estilo de hacer las cosas.



Dulce de leche salteño (si le gusta, cuadruplique las cantidades).



Hierva un litro de leche con una taza de azúcar y ½ cucharadita de bicarbonato de soda hasta que tome color y espese como un almíbar a punto de hilo fuerte.

Hierva porotos tipo pallares (remojados desde el día anterior) y cuando estén bien blanditos, tamícelos y mida ½ taza.

            Mezcle este puré de porotos con una cucharada de maicena y ½ taza de leche.

            Vierta esta mezcla tamizada sobre el dulce de leche hirviente.

            A partir de aquí, revuelva constantemente con una cuchara de madera hasta que el dulce espese y, al revolver, se vea claramente el fondo de la cacerola.

            Apoye la cacerola sobre agua fría y revuelva hasta que se enfríe. Perfume con esencia de vainilla.