miércoles, 16 de abril de 2014

Pollo a la calabresa







Vamos con la salsa

Para pasar el pancito por el plato. ¡Oh, gloriosa sensación inolvidable!

Ingredientes

Pollo grande, 1
Sal y pimienta, a gusto
Aceite, c/n
Ajo picadito, 6 dientes
Laurel, 1 hoja
Tomates, 1 lata
Ají molido, 1 cda
Conserva de tomates,  1 cdita
Vino blanco, ¼ de taza
Papas torneadas al natural

Preparación

1.       Quítele al pollo la piel y los indeseables. Córtelo en presas (salvo que tenga un carnicero amigo que haga ese penoso trabajo por usted). Una vez que el pollo esté trozado, lave y seque cuidadosamente cada una de las presas. Condiméntelas con sal y pimienta a gusto. Vierta aceite en una cacerola hasta cubrir bien el fondo. Déjelo calentar pero sin que llegue a humear. Ubique en el aceite caliente las presas de pollo hasta que estén doraditas por todas partes. Escúrralas y reserve, pero no tire el aceite.
2.       Agregue en la cacerola con el aceite caliente los dientes de ajo y deje que se rehoguen (pero sin que se quemen porque toman gustito amargo). Si prefiere que no le quede “gusto a ajo” a los comensales le sugiero que le quite a los dientes el brotecito verde que tienen en el centro. Añada a lo anterior el laurel, los tomates al natural picaditos, con todo su jugo (o tomates frescos previamente pasados por agua hirviendo y pelados) y el ají molido. ¡Ay! si le puso mucho.
3.       Incorpore a la preparación anterior las presas de pollo y cocine todo a fuego suave hasta que el pollo esté bien cocido y la salsa espesita. Último paso: disuelva la conserva de tomates en el vino blanco y agréguela en la cacerola. Cocine unos instantes, hasta que se haya evaporado el vino (si fuera necesario añada un poquito de agua o caldo de ave).
4.       Pruebe y rectifique (o no) el sazonamiento. Sirva el pollo a la calabresa con toda su salsa, acompañándolo con papas al natural.



Dificultad:

Que no se le queme el aceite al dorar las presas de pollo

Tip:

¿Será realmente esta una receta de Calabria? ¡Quién sabe! La salsa bolognesa, que en todo el mundo es tuco con carne, ¡en Bologna tiene otro nombre!