jueves, 11 de febrero de 2010

La torta inolvidable



            Yo siempre digo que las celebraciones no parecen celebraciones sin una torta para saborear y guardar en el recuerdo. La que hoy le propongo nadie podrá negarse a probarla: está hecha con margarina y claras para no sumar colesteroles… ¡y no lleva nada de harina, para que puedan disfrutarla también los celíacos! ¿Quién se encargará de servir el champagne? Una torta especial para celebrar con amigos.


INGREDIENTES

Margarina (si puede comer manteca… ¡ni pregunte!), 100 gramos
Azúcar, 150 gramos
Chocolate, 150 gramos
Leche, 3 cucharadas
Avellanas licuadas o procesadas, 150 gramos (si las tuesta, mejor)
Tajaditas de avellana, peladas, para decorar, 200 gramos
Fécula de maíz, 2 cucharadas
Claras a nieve, 5
Chocolate cobertura claro (con leche), 200 gramos
Florcitas glasé, para decorar (o el elemento que más le guste)


PREPARACION

  1. Disuelva el chocolate en la leche. Enfríe.
  2. Bata la manteca con el azúcar y agréguele el chocolate derretido.
  3. Agréguele las avellanas tostadas y molidas mezcladas con la maicena.
  4. Por último, únale suavemente las claras a nieve.
  5. Vierta en un molde de 20 cm (de lo bueno, poco…) con el fondo forrado con papel impermeable bien enmantecado y enharinado.
  6. Cocine en el horno 5 minutos a temperatura caliente y el resto en horno suave, hasta que esté firme pero húmeda. Apague el horno, abra la puerta (del horno, se entiende) y deje la torta allí ½ hora.
  7. Desmóldela directamente sobre la fuente donde la piensa servir.
  8. Una vez fría, bañe la torta con el chocolate cobertura disuelto a baño de María (lejos del fuego) y, antes de que se seque, decórela con las mitades de avellanas y las florcitas de azúcar. Coloque la torta en la heladera sólo hasta que el chocolate se endurezca. ¡Glup!

Cómo pelar las avellanas: (quitarles la cascarita marrón, ¡bah!). Coloque las avellanas peladas (sin la cáscara dura) en una placa y tuéstelas en horno caliente. ¡Cuidado, porque se queman en cuanto se descuida! Una vez tostadas, retire la placa, déjelas entibiar y luego frótelas entre las palmas de sus manos: ¡las cascaritas se desprenderán enseguida! Igualito que cuando pela maníes… “Una cosa, por estúpida que sea, por ser nueva deslumbra al que no sabe” (Gellert).