jueves, 24 de diciembre de 2015

A pedido del público: “Vitel Thonne”





Posiblemente haya tantas fórmulas para preparar vitel thonné (ternera atunada) como cocineros en el mundo. Y cada una proclama su propia autenticidad. Por lo tanto, ¿por qué vamos a recurrir siempre a la misma receta? “Juventud sin espíritu de rebeldía, es servidumbre precoz”. (JOSÉ INGENIEROS).  Cocine un peceto a la cacerola dorándolo primero en 100 gramos de manteca y cocinándolo luego con 1 hojita de laurel, sal, pimienta en grano y 1 cebolla y chorritos de caldo, hasta que esté bien tierno. Entonces escúrralo, déjelo enfriar y córtelo en rodajas finitas, y muy miserables… Ahora destape la licuadora, y piense filosóficamente al estilo de Goethe: “Hay que aprender a hacer las cosas más pequeñas de la manera más grande”. Y, sin abandonar la chaise-longue, meta en la licuadora 8 filetes de anchoas, 4 yemas de huevo duro, 1 lata grande de atún, 2 pocillos de vinagre (tamaño café) y dos de aceite. Y deje que todo se licúe hasta transformarse en una crema deliciosa (si quedara más espesa, alíviela con partes iguales de vinagre y aceite, en la proporción necesaria).

            Paso final: ponga en una fuente honda camadas de rodajas de carne alternadas con capas de la salsa preparada, hasta terminar con una capa de salsa. Tape el recipiente (para que no se seque y oscurezca), meta la fuente en la heladera y, en el momento de servir, adapte el toque final a su verdadero status: salpique la superficie con las claras duras sobrantes, picaditas; u olvídese de la economía (“Aunque estoy decidido/a a olvidarte del todo, no te olvido”. CAMPOAMOR); y arroje sobre la salsa un punado de alcaparras. De cualquier modo, no quedará ni una sola rodaja en la fuente. ¿Con cuál se queda? “Es libre el que vive según su elección”. (EPICTETO).


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