jueves, 20 de julio de 2017

Ensalada de repollo, manzanas y Roquefort



Un plato delicioso y liviano para sorprender a paladares exigentes.

Comienza un año nuevo, y por lo general hacemos un balance en el que intentamos rescatar lo bueno del año anterior para que nos dé un signo positivo, pero también haremos seguramente planes para que el 2018 nos permita borrar los signos negativos que nos preocuparon el año anterior. Pero cuando uno ya tiene montones de años encima comprende, casi como adivinando el final de una novela interminable, cómo la memoria puede ayudarnos a vivir felices o eternamente angustiados.

Yo gozo muchas veces recordando  y traviesa jugando con mamá y mis hermanos a las escondidas en el viejo patio de esa casona enorme de Santa Rosa. O, ya adolescente, dando la “vuelta del perro” en la plaza principal de Quilmes, del brazo de amigas inseparables por aquel entonces (Dafne, Mariana, Titina, Martha). O yendo a la Escuela Normal, colgada del brazo de papá, y dando cinco pasitos por cada zancada de él. O estrenando ese increíble vestido de broderie para el baile de egresados, que se celebraba en el suntuoso Palacio Municipal de Quilmes de aquel entonces.

Mi memoria tiene, por suerte, una malla a prueba de lágrimas. Sólo dejo pasar los recuerdos queridos (confieso que me costó bastante lograrlo). Así debería ser siempre. Y, en todos los ámbitos, recordar solamente lo bueno. Lo que nos hizo sentir felices. Siempre odié los balances. ¿Cambiamos de tema? Le propongo hacer una ensalada diferente, que por sí sola, bien puede constituir una comida. Lleva repollo, manzanas y… siga leyendo.

Ensalada de repollo, manzanas y Roquefort

1. Corte un repollo tierno en juliana. Mida 1 taza y media.

2. Pele 2 manzanas ácidas, frótelas con jugo de limón y córtelas en daditos. Aparte tamice media taza de queso azul (Roquefort, bah).

3. Bata aparte 1 pote de crema hasta que quede espesita (Reserve un poco aparte).

4. Mezcle todos los ingredientes y sazone a gusto con sal, pimienta y jugo de limón.

5. Vierta sobre la superficie el resto de crema batida y salpique con trocitos de nuez.