viernes, 31 de mayo de 2013

Tiempo de ensaladas






            Esta semana he sentado cabeza y me he propuesto sugerirle algunas de esas ensaladas… ¡que hasta puede prepararlas en el living!, estacionar en la heladera, y constituir una verdadera comida, fresca y nutritiva que deje a todos bien “pipones”. ¡Basta de pensar en ensaladas solamente como guarnición! Hoy las vamos a convertir en “personaje”:

  • Ensalada inocente

(para gordos a dietas de bajas calorías… ¡siempre que no se coman todas las porciones!)

1)      Vaya hasta la carnicería de Pedro (el único que me da el gusto) y compre 1 pechuga de pollo (la parte de arriba solamente, que no tiene desperdicio… ¡bah!).
2)      Hierva la pechuga sin piel en abundante agua con sal y verduritas. Escúrrala cuando esté tierna y déjela enfriar.
3)      Corte la pechuga en daditos y mézclela en un bol junto con 2 puerros (parte blanca) cortados en finísima juliana, 2 manzanas deliciosas frotadas con limón y cortadas en cubitos, ½ taza de blanco de apio picadito (si encuentra…), 1 pepino pelado y cortado en cubos (déjelo antes ½ hora espolvoreado con sal, enjuáguelo y recién entonces agréguelo) y 6 hojas de lechuga cortaditas.
4)      Ligue todo con queso crema bajas calorías.
5)      Pruebe y sazone (¡para mí no le falta nada!).
6)      Sirva bien fría en manzanas ahuecadas, o tacitas de lechuga o, simplemente, en pequeños boles. (¡Qué horrible hablar bien…! ¿no?).



jueves, 30 de mayo de 2013

A los bifes...









Esta semana Blanca Cotta sugiere volver a un clásico de la cocina argentina: los bifes finitos. Así, con ingenio y creatividad, prepara recetas fáciles, simples y – fundamentalmente – muy sabrosas.


Los bifes finitos de carnaza de nalga o bola de lomo, u otro corte similar (sin grasa, nervios ni indeseables), no tienen desperdicio.
Si usted se ingenia para preparar con ellos recetas fáciles, diferentes y sabrosas… ¡no quedara ni un poquitito así de sobrante en los platos! (Y las milanesas – ¡al fin! – tendrán unas merecidas vacaciones…).


Bifes diferentes

Ingredientes

Bifes finitos de nalga, sin grasa ni indeseables, 12
Sal y pimienta, a gusto
Manteca, 50 gramos
Aceite, 1 cucharada
Jugo de limón, 2 cucharadas
Jugo de naranja, ¾ de taza
Jamón cocido en juliana, 100 gramos (o paleta, ¡bah!)
Morrones rojo y verde; o rojo y amarillo, 2
Ramito compuesto (con las hierbas que le gusten), 1
Azúcar, 1 cucharadita
Alcaparras, 2 cucharadas (o rodajitas de pepinitos pickle)
Aceitunas verdes en tajaditas, 2 cucharadas
Fécula de maíz, 1 cucharadita (optativo)

Varios

Puré de papas, para acompañar 


Preparación

1.       Sazone los bifes a gusto con sal y pimienta.
2.       Derrita en una sartén grande la manteca, junto con el aceite.
3.       Agréguele los ajíes limpios (sin cabito ni semillas) y cortados en tiras largas y finas. Saltee unos segundos.
4.       Cuando los ajíes estén traslucidos agregue en la sartén el jugo de naranja, el jugo de limón, el azúcar y el ramito compuesto.
5.       Raspe el fondo de cocción con una cuchara para integrarlo a la salsa.
6.       Tape y deje hervir despacito hasta que la carne este tierna.
7.       Destape y agregue el jamón cocido cortado en juliana. Mezcle.
8.       Si la salsa estuviera muy liquida, espésela con la cucharadita de fécula diluida en apenitas de agua fría.
9.       Una vez a punto la salsa, pruébela y rectifique – o no – el sazonamiento.
10.   Recién en el momento de servir, mezcle a los bifes las alcaparras y las aceitunas.
11.   Sirva los bifes con toda la salsa, guarneciéndolos con puré de papas.



fuente:

Mabel




miércoles, 29 de mayo de 2013

Lenguado Amandine

 

 

Yo lo llamo lenguado Amandine, pero usted puede llamarlo "a la almendra". También puede buscar otro pescado de carne firme para preparar este delicioso plato durante Semana Santa, o cualquier día del año, por supuesto. Una receta para lucirse ante la familia y/o los amigos. 

 

 

Lo que lleva

 

almendras. 1/3 DE TAZA
manteca. 6 CUCHARADAS
filetes de lenguado. 4
harina. CANTIDAD NECESARIA
tomates maduros. 4 (PELADOS Y SIN SEMILLAS)
ajo. 1 DIENTE
estragón. 1/2 CUCHARADITA
sal y pimienta. A GUSTO.


Varios


arroz cocido "al dente". 2 TAZAS
aceite. CANTIDAD NECESARIA.  

 

Cómo se hace




Paso 1 (5 minutos)

Coloque las almendras en un bol. Cúbralas con agua hirviendo y déjelas reposar aproximadamente 2 minutos. Escúrralas y quíteles la piel marrón (salen muy fácil si las frota con un repasador). Derrita 1 cucharada de manteca en una sartén y dore ligeramente las almendras. Escúrralas y resérvelas hasta utilizar.




Paso 2 (20 minutos)

Lave los filetes de lenguado. Séquelos con papel absorbente o un lienzo limpio. Sálelos a gusto. Rebócelos de ambos lados con la harina. Derrita en una sartén 4 cucharadas de manteca y dore en ella los filetes de ambos lados hasta que estén cocidos. No se exceda en la cocción para que el pescado no se seque.




Paso 3 (30 minutos)
 
Derrita en otra sartén la cucharada de manteca restante. Pele los tomates, quíteles las semillas y píquelos. Agréguelos en la sartén, con todo su jugo. Sume el diente de ajo triturado, el estragón y sal y pimienta a gusto. Haga hervir 1 minuto aproximadamente, hasta que se forme una salsa espesita. Reserve la salsa al calor.

 
Paso 4 (40 minutos)

Sazone el arroz cocido a gusto con sal, pimienta y un poco de aceite. Llene con él moldecitos individuales (como para flancitos) enmantecados. Presione apenas con el dorso de una cuchara y golpee la base contra la mesa para eliminar las burbujas de aire. Póngalos a bañomaría y caliéntelos 10 minutos en el horno. 




Paso 5 (50 minutos)

Vierta la salsita hecha en el paso 3 en la base de la fuente o platos donde piensa presentar el pescado. Acomode encima los filetes de lenguado cocidos. Espolvoree los pescaditos con las almendras tostadas y peladas. Desmolde las torres de arroz y sírvalas como guarnición en los platos o en la fuente, rodeando el pescado. 
 
 

 

 

 

martes, 28 de mayo de 2013

Dulce de leche





(¾ kg aprox.)

Sin pecar de irrespetuosa, a veces pienso que el dulce de leche debería formar parte de nuestros símbolos  patrios. Porque sean ciertas o no las leyendas acerca de su origen, así como lo fabricamos  no existe otro dulce en el mundo. Esta fórmula es la que prepara  mi madre, hasta hoy no hallé otra que me guste más. "Nuestro dulce de leche es una gran tradición..."

Ingredientes

4 litros de leche sin descremar
una chaucha  de vainilla
1 kg de azúcar común
1 cucharadita de bicarbonato

Procedimiento

Vierta la leche en una cacerola  bien grande, llévela a fuego y hágala hervir. Retire del fuego y cuele en otra cacerola grande y alta (yo sé por qué se lo digo). Corte la chaucha  de vainilla al medio, a lo largo y agréguela a la cacerola junto al kilo de azúcar. Coloque la cacerola  sobre fuego fuerte, mientras revuelve  ocasionalmente  con cuchara de madera, hasta que vea que el azúcar se disuelve. Cuando  rompa el hervor, agregue el bicarbonato.

(¿Vio cómo enseguida  se enfurece,  cubre de espuma y trata de treparse por la cacerola? dicen que "Un prisionero es un predicador  de libertad") Baje el fuego y deje hervir despacito, revolviéndolo  a menudo con cuchara de madera, para que no se forme ninguna  película en la superficie de la leche.

Cuando  el dulce deja de trepar y empieza a hervir y a espesarse ¡comience a revolverlo  continuamente  con la cuchara de madera para que no se pegue y se queme! Cuando  al revolver con la cuchara se formen surcos en el dulce que permitan  ver el fondo de la cacerola ¡seguro que está a punto! Retire del fuego y sumerja la base de la cacerola  en un fuentón o pileta lleno de agua fría. Siga revolviendo  sin parar con la cuchara de madera  hasta que se enfríe.

Notará que, al enfriarse, el dulce espesa y toma la consistencia a la que estamos acostumbrados. Recién cuando el dulce esté bien frío enváselo en frascos esterilizados.


lunes, 27 de mayo de 2013

Natillas



Allí encontré las natillas, igualitas a las que nos ofreció una vez Francis Mallman! ¿Me dejas copiarlas? Mezcle 3 tazas de harina con 1 y ½ taza de azúcar, 4 huevos y un poquitito así de sal. Cuele, distribuya en terrinas de barro y cocine a baño de María, en una cacerola tapada y sobre la hornalla, 20 minutos (hasta que la crema esté firme). Una vez fría la crema, espolvoree la superficie de cada una con azúcar molido, queme con una planchita y... ¡cómaselas!


Versión 2:


¡Gracias por las recetas que me enviaste! Ya mismo transcribo la de las natillas pues la vez que la publiqué… un diablito de imprenta – que siempre los hay – en lugar de azúcar puso… ¡harina! Un desastre. Espero que tu fórmula me reivindique: Bata en una cacerola 6 yemas con 150 gramos de azúcar. Aparte, en otra cacerola, hierva ½ litro de leche con una rama de canela. Entonces vierta de a poquito esta leche hirviendo sobre las yemas, mientras revuelve rápidamente. Ahora lleve al fuego la mezcla revolviendo continuamente hasta que espese, pero sin que llegue a hervir (¡si hierve, se corta!). Cuele la crema por un colador fino, distribúyala en platos soperos (así se sirve allá) y, cuando esté bien fría, espolvoréela con nueces. ¡Bárbara! Si Goethe la probara, seguramente exclamaría: “Lo verdadero es sencillo y no da mucho que hacer” ¡Glup!




Versión 3:

La fórmula correcta de las “natillas” es esta: “Leche, 3 tazas; azúcar, 1 ½ taza; huevos, 4”. ¿Estoy perdonada? Jesús decía: “Perdona no te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete…” (Bueno… ¡bah!... No exageremos…)


Versión 4:

¡Cambiemos de tema! Año Nuevo… ¡erratas viejas para salvar! ¡Marchen unas “natillas” bien hechas para la Sra. Judith de Santín…! Esta vez cocinaré sólo una porción: mezcle 1 huevo con 1/3 de taza de azúcar y ¾ de taza de leche, apenitas de sal y algo más de esencia de vainilla. Cuele en una cazuelita individual bien enmantecada, tape y cocine sobre la hornalla, a baño de María, hasta que esté firme. Una vez fría, si quiere, espolvoree la superficie con azúcar molido, “plánchela” con un hierro caliente y… ¡glup!





domingo, 26 de mayo de 2013

Rollo de carne



Aunque parezca extraño, es posible amasar sin masa y, mejor aún, lograr que resulte un plato delicioso. Sólo hay que conseguir una buena porción de carne picada, algunos ingredientes para aderezarla, inventar una guarnición que sepa acompañarla ¡y listo!

Rollo de carne

1)      Mezcle 1 kilo de carne picada con 1 taza de cebolla picadísima y rehogada en un poco de margarina junto con 1 morrón cortado en cuadraditos.
2)      Agréguele 1 cucharadita de ají molido, 3 cucharadas de queso rallado, 1 y ½ cucharadita de sal y 2 huevos.
3)      Siga amasando todo (aunque le parezca blandísimo) y no dé grititos de desesperación.
4)      Espolvoree una hoja de papel con pan rallado (¡o un repasador… bah!) y vuelque en el centro el pasticchio de carne. Empuñe entonces una espátula y extiéndala dándole forma de rectángulo de 1 y ½ cm de espesor, aproximadamente.
5)      Distribuya a 1 cm de la base del rectángulo una hilera de bastoncitos de queso fresco y, sobre estos, acomode 2 ó 3 rollitos de jamón cocido (quien dice jamón cocido dice mortadela, salchichón, ¡o nada!).
6)      Con ayuda del repasador comience a arrollar la carne. Apenas tape el queso, coloque otra hilera de bastoncitos y siga arrollando de la misma manera; es decir, intercalando trocitos de queso hasta que se termine la carne. (En lugar de queso puede ponerle aceitunas, ciruelas descarozadas, etc.)
7)      Levante el repasador y, cuidadosamente, deslice el rollo en una fuente aceitada. Coloque en la superficie del mismo unos trocitos de manteca y péguele  2 ó 3 hojitas de laurel.
8)      Cocine en horno caliente, aproximadamente 45 minutos, hasta que este bien doradito y pida a gritos… ¡una guarnición de puré, ensalada o papas fritas!